El término Estado Fallido es empleado por expertos, políticos, periodistas y comentaristas políticos para describir un Estado soberano que, se considera, ha fallado en: garantizar el funcionamiento normal de la administración general, estabilizar la economía, garantizar el acceso a servicios básicos a su población y controlar la criminalidad y/o terrorismo entre otros. Se mide el fracaso de un estado con los siguientes parámetros:
1– Corrupción política e ineficacia policial y judicial.
2– Altos niveles de criminalidad, delincuencia organizada, e inseguridad ciudadana.
3– Altos niveles de terrorismo y narcotráfico.
4– Incapacidad de las fuerzas y cuerpos de seguridad para responder a los dos puntos anteriores.
5– Altos niveles de informalidad, pobreza y pobreza extrema.
6– Crisis económicas, inflación y desempleo.
7– Incapacidad para suministrar servicios básicos a su población.
8– Sobrepoblación y contaminación.
9– Bajos porcentajes de personas con educación superior.
10– Gran parte de la población viviendo en asentamientos irregulares.
11– Fuga de talento (emigración altamente cualificada).
12– Gran parte de la población con educación primaria o secundaria incompleta.
13– Pérdida de control físico del territorio, o del monopolio en el uso legítimo de la fuerza.
14– Incapacidad para responder a emergencias nacionales.
15– Vulnerabilidad frente a desastres naturales.
16– Incapacidad para interactuar con otros Estados, como miembro pleno de la comunidad internacional.
Nuestro país (Argentina), a pesar de la pobreza y los constantes periodos de crisis económicas, no cumple con ninguno de los puntos mencionados arriba y está lejos de convertirse en un Estado Frágil/Fallido.
